El Organismo Regulador del Sistema de Aeropuertos (ORSNA) tiene como objetivo “verificar el cumplimiento de las obligaciones a cargo del concesionario o del administrador del aeropuerto”. Según la Auditoría General de la Nación (AGN), hubo falencias y falta de control en pistas, torres de control y sobre la prevención contra incendios por parte de uno de los concesionarios de los aeropuertos de Trelew, El Calafate y Ushuaia: la empresa ¨London Supply SA¨ y el organismo regulador.

“La terminal aérea de Trelew se encuentra desprotegida frente a un eventual incendio”. Esta es la situación que se observó en uno de los tres aeropuertos evaluados por la AGN hasta agosto del año pasado, fecha en la que finalizaron las tareas de auditoría. Es que, según los auditores, “la provisión de agua contra incendio del aeropuerto estaba interrumpida debido a una rotura en el caño maestro ubicado cerca del tanque de reserva principal”. El dato más preocupante al respecto es que los auditores constataron que “no se estaban realizando las tareas de reparación” y “no se habían contratado los trabajos para arreglarlo”, prolongando así la desprotección de la terminal.

Sobre las torres de control, la AGN remarcó que las inspecciones que realiza la ORSNA en estos lugares “radica –únicamente- en verificar si poseen escaleras tipo gato o marinera”. En las tres terminales “no se cumplen las normas sobre cartelería y señalización de matafuegos e hidrantes”. También se detalló que en los  aeropuertos de Ushuaia y Trelew “la torre de control tiene mal ubicados los matafuegos y su señalización, faltan pulsadores de alarma y sensores de humo y fuego”, entre otras cuestiones que deberían tener si o si.

Con respecto a las obras públicas y el análisis de sus expedientes la AGN detectó “deficiencias”. En el legajo del proyecto de ampliación y remodelación del aeropuerto de Trelew no se encuentra la documentación que acredite la reubicación o eliminación de un surtidor de combustible –de YPF mal ubicado- o de que se haya realizado algún estudio ambiental. En el caso del expediente de la reforma de la estación aérea de El Calafate “entre octubre de 2005 y agosto de 2010 no hubo movimientos ni documentación relativa al proyecto ejecutivo”.

Las pistas: En relación a ellas, en Trelew se detectaron “irregularidades superficiales: Las losas de hormigón presentan agotamiento estructural y que requieren una reparación o repavimentación”. Además, el informe señala déficit en las tareas de mantenimiento y la “existencia de contaminación ambiental con el caucho que se produce del impacto de las ruedas de los aviones” causando un “riesgo” ya que se produce una “disminución en la adherencia, sobre todo cuando la pista está mojada”.

Emergencias: Al respecto la Auditoría expresó que los planes de Emergencias y Evacuación no se encuentran actualizados (los aeropuertos de Trelew y Ushuaia fueron reestructurados) ni han sido debidamente aprobados. Sobre los simulacros de evacuación, si bien lo recomendable es realizar uno general cada dos años, la AGN indicó que “no hay constancias de que la concesionaria London Supply haya capacitado al personal en esa materia”. Las últimas simulaciones fueron en abril de 2003 en El Calafate, en noviembre de 2009 en Trelew y en febrero de 2007 para Ushuaia. En ésta última el organismo también manifestó que “carece de un sistema de señalización para emergencias y medios de escape”.

Sanidad: Los servicios de sanidad aeroportuaria comprenden la atención médica y primeros auxilios. En el caso particular de la terminal de Ushuaia, deberían ser prestados por la provincia salvo la provisión de ambulancias que está a cargo de London Supply. Sin embargo no solo la concesionaria no cumplió su parte, ya que “no hay un móvil permanente”, sino que “tampoco se dispone de un médico profesional en las instalaciones, ni con el equipamiento y los elementos mínimos de atención de emergencias, como silla de ruedas”.

Informes: Ninguna de las administraciones de los aeropuertos evaluados “realiza informes de su gestión donde se notifique el movimiento de la terminal aérea, por ejemplo, la cantidad de pasajeros, facturación, egresos, documentos económicos o financieros”. En el caso de Trelew esta situación es más grave porque “es una obligación que surge del contrato de concesión”.

Inspecciones: Los auditores encontraron algunas falencias en las fiscalizaciones a cargo de la ORSNA ya que no solo “no se realizaron con la periodicidad que se requiere” (en 2009, por ejemplo, no se hicieron en ningún aeropuerto) sino que tampoco se llevo a cabo “un seguimiento periódico para constatar el cumplimiento de las condiciones exigidas por reglamentación”. Además se indicó que la planificación de las supervisiones del 2010 y el 2011 estaban en planillas de Excel, pero éstos archivos “no pueden ser  considerados como base de datos ni forman parte de ella”.

La AGN sostuvo que antes de la erupción de cenizas del volcán “el tema ya era de gran relevancia” porque se acumulan en las pistas de las terminales y “el viento no las arrastra fácilmente”. Sin embargo, los tres centros aéreos evaluados “no contaban con un Plan de Manejo de Cenizas”. Después del fenómeno natural que ocurrió en julio de 2011, “el aeropuerto de Trelew tuvo que estar cerrado 66 días y dejó en evidencia que “fue significativa la carencia de esos proyectos, por parte del concesionaria, y la falta de exigencia de los mismo, por parte del ORSNA”.