En Capital Federal hay 26 Hogares de Día destinados a brindar atención permanente a los abuelos en situación de vulnerabilidad. De ese total, sólo cuatro “presentan algún trámite de habilitación”, y el resto no registra ninguna solicitud para funcionar. El dato se lo brindó la Agencia Gubernamental de Control a la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA), que elaboró un informe, aprobado en julio de este año, sobre el trabajo de la Subsecretaría de la Tercera Edad del Ministerio de Desarrollo Social porteño.

En cuanto a la atención que ofrecen estos espacios -que en 2009 atendieron a 1.515 adultos-, el organismo de control examinó la “prestación alimentaria” en 13 de las 26 instituciones. De esas muestras se observó que, si bien la comida llega en “contenedores indicados”, el traslado del alimento se hace desde la localidad de Caseros, en la provincia de Buenos Aires, hasta los hogares en Capital. Para los auditores, “esto impide que las temperaturas sean las adecuadas. Además, el 25% de los vehículos que transportan las viandas no contaban con la habilitación correspondiente”.

Asimismo, el informe añade que “en el 83% de los casos (analizados), los platos de entrada poseían pesos menores a los previstos, con variaciones de entre el 30 y el 60% de lo indicado; la mitad de los platos principales también tenían pesos menores a los contratados; y, en (cuanto a) los postres, el 70% de los casos tenía un gramaje menor”.

La Subsecretaría de la Tercera Edad también otorga ayudas económicas para que los abuelos solventen gastos de vivienda (alquiler, expensas, servicios). En este sentido, la Auditoría reveló que sólo se cumplió con el 47% las transferencias previstas, porque si bien se planeó entregar subsidios a 1.850 personas, se terminó atendiendo a 887.

Además, entre enero de 2009 y mayo de 2010, “no se llevaron a cabo evaluaciones de seguimiento de beneficiarios de subsidios por falta de personal específico”, en referencia a los Trabajadores Sociales. Añade la AGCBA que sólo a mediados de 2010 “se reiniciaron (estas tareas) pero con pasantes no rentados, que son estudiantes (de la carrera en) la Universidad de la Policía Federal”.

Según el organismo de control, estos pasantes, que no tienen título habilitante, realizan los seguimientos de los subsidios con la supervisión de “una de las trabajadoras sociales del programa” de la Subsecretaría de la Tercera Edad, “no obstante, el (chequeo) de los hogares lo realizan sin la presencia de eta supervisión”. Para completar el cuadro, “el programa no utiliza alguna otra metodología para verificar la situación de vulnerabilidad de los beneficiarios”, agregó la Auditoría.

La Auditoría analizó 92 legajos de aspirantes a los subsidios y concluyó que estos papeles “no cuentan con la suficiente información para realizar evaluación alguna”. ¿Qué datos faltan? Casi nada: “El 94% de las carpetas carecen del registro del total de ingresos monetarios del grupo familiar (del abuelo), dato necesario para conocer el grado de vulnerabilidad económica del beneficiario”.

Además de los Hogares de Día y los subsidios, la Subsecretaría de la Tercera Edad brinda asistencia domiciliaria y hospitalaria a los abuelos porteños en situación de vulnerabilidad.

O por lo menos esa es la idea. La Auditoría notó que el objetivo de esta iniciativa era atender a 1.488 adultos durante 2009 y sin embargo sólo se asistió a 704 personas, el 47% de lo previsto. Desde la Subsecretaría, atribuyeron esta “menor actividad” a la “falta de actualización del monto que se abona a los auxiliares gerontológicos”, y a que, además, no se cuenta con la dotación de personal necesaria para la prestación.

Pero el organismo de control resalta un aspecto curioso del tema. Dice el informe: “Cabe agregar que estos auxiliares gerontológicos no poseen relación contractual con el Gobierno de la Ciudad, sino que, para desarrollar su tarea, firman un acta acuerdo y un contrato de locación de servicio con el beneficiario, quien tiene la función de controlar y dar conformidad por la calidad (de la atención) recibida, resultando el área estatal (un) mero pagador” de estas prestaciones.

Para la Auditoría porteña, “que exista esta modalidad contractual no debe impedir el control de la calidad de la prestación (por parte del Estado)”. Por su parte, según la investigación, la Subsecretaría de la Tercera Edad “tomó nota” de lo observado, y afirmó que “elaborará un protocolo a fin de realizar el control de calidad” de la atención que se brinda a los abuelos.