Las investigaciones clínicas son financiadas por patrocinantes que, además de costear los trabajos propiamente dichos, se hacen cargo de las pólizas de seguro que cubren daños y perjuicios que puedan surgir en los ensayos médicos. Ese acuerdo económico es un requisito ineludible para la aprobación de un protocolo de investigación por parte de cualquier comité de bioética. La AGCBA detectó que el Consejo Asesor de Investigaciones, que depende de Salud “no interviene en la sistematización de los aspectos financieros de los Protocolos de Investigaciones Clínicas”.

Por otra parte, el organismo de control encontró falencias en el manejo de residuos patológicos del Curie: “El Hospital no realiza un adecuado control del traslado y almacenamiento de residuos patogénicos, no garantiza la provisión adecuada de elementos y no supervisa al personal asignado a la tarea”, concluye el informe.