La Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) analizó la gestión de la Subsecretaría de Desarrollo Económico porteña, en lo pertinente a los programas Ciudad Competitiva y Buenos Aires Emprende. Sobre el primero detectó que la mayor parte de los gastos se destina a cubrir cuestiones administrativas. El informe sostiene, en relación a ambos planes, que no hay estudios que permitan descubrir si los objetivos que se proponen son “alcanzables”.

El Programa Ciudad Competitiva busca favorecer el proceso de inversión y actualización tecnológica de PyMEs, mediante créditos especiales con tasas convenientes. Según la Auditoría, solo “el 45% de los gastos fue destinado a subsidiar la tasa de interés de los préstamos otorgados a sus beneficiarios”, mientras que “más de la mitad de los gastos ejecutados se usó para cubrir los costos operativos y administrativos del Programa”.

En tanto, el organismo de control indicó que Ciudad Competitiva utilizó casi el total de sus fondos para poder cumplir con la mitad de sus objetivos: “Para alcanzar el 49,4% de su meta física, ejecutó el 81,4%” de su presupuesto. Lo mismo sucedió con el Programa Buenos Aires Emprende, cuyo objetivo es fomentar la creación y desarrollo de emprendimientos innovadores. Este último invirtió $ 4.568.409, un 92% de sus fondos, para obtener el 59% de su meta física.

La Auditoría porteña señaló, en su informe aprobado en 2011 sobre datos de 2010, que no se sabe si los objetivos de ambos programas pueden ser razonablemente alcanzables con los recursos asignados porque “no hay constancia de estudios” que permitan asegurarlo. A esto se le suma que “ninguno de los dos planes cuenta con indicadores para medir el impacto de las acciones desarrolladas sobre la actividad económica en la Ciudad”.

El organismo de control dijo que el 21% de los casos analizados de empresas asistidas de Buenos Aires Emprende “no cumple con los requisitos de admisión”. Se detectaron, por ejemplo, dos con “presupuesto incompleto”, tres que “no cumplen con la antigüedad menor a 24 meses desde su creación” y otros tres que “no corresponden a actividades innovadoras o nuevos emprendimientos”.

Además, sobre las entidades patrocinadoras (cuya tarea fue la de prestar apoyo a emprendedores a efecto de implementar los respectivos proyectos de negocios), los Auditores informaron que deberían ser evaluadas numéricamente, pero se utilizó un código alfabético, por lo que “en la evaluación final, la suma del puntaje obtenido no coincide con el criterio de valor mínimo, medio y máximo de las siglas mencionadas”. Para la AGCBA, “esto permite la  aplicación  de criterios de evaluación  discrecionales que disminuyen la transparencia del proceso de selección y evaluación de los postulantes, sumado a una aplicación subjetiva de los criterios  por parte  de los evaluadores”.

Pese a que el programa se dedica a asistir a las PyMes en su proceso de inversión y actualización tecnológica, propiciando su competitividad, la AGCBA detectó que “solo se otorgaron 75 créditos destinados a la incorporación de tecnología o bienes de capital (10,37% del total de créditos)” y, en cambio, “se otorgaron 648 créditos para fortalecer el capital de trabajo”.

La Auditoría aseguró que “se otorgaron 20 créditos a empresas unipersonales para capital de trabajo, incumpliendo el Convenio entre la Subsecretaría de Desarrollo Económico y el Banco de la Ciudad de Buenos Aires, que establece como requisito para acceder a un préstamo -que el beneficiario- esté constituido bajo uno de los tipos establecidos por la ley 19.550”. Estos créditos representan el 24% de los 84 casos seleccionados en la muestra del organismo de control.