Una investigación de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) reveló que el Registro Único de Programas Sociales (RUB), que es el listado de beneficiarios de las distintas ayudas estatales, tiene “carencias insalvables, ha cumplido su ciclo y debe ser rehecho”.

En las observaciones del organismo de control se destaca la obsolescencia de las herramientas con las que se administra el RUB.

Por ejemplo, el informe sostiene que “el software de base del servidor está desactualizado y carece de soporte”. 

Además, se añade que la base de datos del registro “es MS SQL 2000 y funciona con un sistema operativo Windows Server 2003 Service Pack 2”.

Y, para completar la cuestión técnica, el texto expresa que algunas computadoras en las que corre el RUB “tienen sistemas operativos sin soporte”. 

Para poner en contexto esta información:

* El sistema SQL 2000, destinado a manejar bases de datos, fue presentado ese año y se trató de la versión 8.0 de la herramienta, que actualmente va por su edición 14.0.

* Asimismo, el Windows Server 2003 -que es un sistema operativo para servidores-, se lanzó hace 16 años y su Service Pack -el conjunto de programas para mejorar aplicaciones- data de 2007.

* Y las computadoras en cuestión se manejan con el casi legendario Windows XP, que dejó de tener soporte de la empresa Microsoft en abril de 2014.

 

Digresión del redactor

“El sistema actual carece de los programa fuente”, asevera el informe y, en este caso, se hace necesaria una aclaración para entender la magnitud del hallazgo.

Un programa fuente es un archivo de texto que contiene un código, escrito en algún lenguaje de programación, con todas las instrucciones que se pretende que haga ese sistema. 

El archivo en cuestión será “traducido” por un software específico, y convertido a un programa objeto, es decir, reescrito a un lenguaje inteligible por una computadora. 

El proceso tiene un último paso: el programa objeto pasa por otro tamiz, el de un software conocido como linkeador. En esa instancia, incorpora funciones específicas que lo independizan del traductor, es decir, del paso anterior, y se convierte en un programa ejecutable, que es esa sucesión de ceros y unos, también conocida como lenguaje máquina

Esquemáticamente: programa fuente ⇒ programa objeto ⇒ programa ejecutable.

Volviendo al informe, el hecho de que falte el programa fuente “impide la adecuación (del RUB) tanto para la incorporación de nuevas funcionalidades como para su adaptación a nuevas versiones de software de base”, dice el informe, y sentencia que esto “impone restricciones insalvables para la evolución” del registro. 

Esta suerte de aislamiento, según la Auditoría, también genera que el sistema “no esté disponible para otras dependencias” o aplicaciones del Gobierno porteño, “ni siquiera aquellas íntimamente ligadas al Ministerio de Desarrollo Urbano y Hábitat (que administra el listado original), como el RIB (Registro de Identificación de Beneficiarios) y el PSOC (la nómina de planes sociales)”.

El súper agente

La AGCBA, que aprobó su informe este año sobre datos de 2017, descubrió una perla relacionada a quiénes gestionan el listado: “El RUB es un equipo de trabajo que funciona dentro de la Gerencia Operativa Monitoreo de Políticas Sociales (del mencionado Ministerio) y cuenta con una dotación de 33 agentes, que efectúan todas las acciones para la recolección, procesamiento, almacenamiento y provisión de la información del registro, satisfaciendo todas sus necesidades internamente”.

La particularidad es que, de ese equipo, solo uno es “sistémico”, y “se encarga del soporte del aplicativo RUB, tanto de hardware, software de base, las aplicaciones originales y las desarrolladas, la administración de usuarios y contraseñas y el desarrollo de nuevas soluciones”, enumeraron los auditores.

Más allá de las habilidades de este súper agente, el tema es que “el área técnica del RUB no cuenta con reemplazo para situaciones como vacaciones o enfermedad”, completó la AGCBA.