La Auditoría General de la Nación (AGN) evaluó la Sub Unidad Ejecutora Nacional del Programa MERCOSUR Libre de Fiebre Aftosa (SUE-PAMA) y señaló que el interbloque envió un 38% menos de dinero que lo estipulado y que, paralelamente, el Gobierno Nacional, a través del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), desembolsó un 32% más.

El organismo de control informó que “según la programación inicial” el bloque subregional debía enviar a la SUE 2,2 millones de dólares para contribuir en la lucha contra la fiebre aftosa en el país, pero, para cuando finalizó la auditoría, los desembolsos alcanzaban casi 1,4 millones.

Estas fueron algunas de las observaciones que la AGN realizó sobre la gestión del la Unidad Ejecutora del plan del que la Argentina participa con Bolivia y Chile. El objetivo de la auditoría fue saber “cuál es la contribución del proyecto para la erradicación de la aftosa en el Cono Sur y si los controles del plan garantizan la regularidad de la gestión”.

La AGN destacó que “la contribución del Programa del MERCOSUR -que actúa como complemento de los planes nacionales en la lucha contra la fiebre aftosa- representa el 0,3% del presupuesto” del SENASA. Incluso, asegura que “su mayor valor agregado es haber formalizado el carácter regional de la problemática”.

En tanto, la AGN expresó que de los pagos que el Plan Libre de Aftosa del interbloque hizo para el SUE, “el segundo se efectuó con 303 días de tardanza en relación a la fecha prevista, el tercero 340 días después (casi un año), el cuarto con 272 de retraso y el quinto con 402 –días de atraso-”.

Otra de las observaciones fue que “la unidad del SENASA que ejecuta el Programa no realiza informes de gestión ni genera indicadores, perjudicando así el monitoreo y la fiscalización del PAMA”.

Es una enfermedad epidémica causada por un virus que afecta al ganado bobino, ovino, porcino y caprino. Es altamente contagiosa, de propagación rápida y se manifiesta con fiebre alta y el desarrollo de úlceras pequeñas en la boca, llamadas aftas. Para marzo de 2011, los animales que podían padecer aftosa ascendían a 70.212.209, de los cuales el 68% eran bovinos.

Actualmente, “la condición sanitaria del país es libre de aftosa”, aunque está dividido en dos: la Patagonia sur y una parte de la norte lo son “sin vacunación” y  la zona central norte y el cordón fronterizo están libres de la enfermedad pero requieren de vacuna.

Según se detalla en el informe de la AGN aprobado durante el 2012, “los resultados de los diferentes planes de control y erradicación fueron dispares” ya que “en 1997 la Argentina obtuvo el estatus de país libre de aftosa”, pero “a mediados de 2000 se produjo la reaparición del virus que provocó una epidemia en gran parte del territorio nacional hasta principios de 2002”. Ya “en 2003 se volvieron a detectar algunos casos en Tartagal (Salta)” y para 2009 “en San Luis del Palmar (Corrientes)”. El trabajo de auditoría resaltó que “ése fue el último evento registrado”.

Según el organismo de control, “una de las consecuencias de cada uno de los surgimientos de la fiebre fue el cierre de los mercados para el país”. Para tomar dimensión de la importancia que tiene el sector ganadero la AGN señaló que “durante 2010 esa actividad y sus derivados le aportaron a la Argentina 4.162 millones de dólares en exportaciones, un 6,11% del total vendido”.

Por su parte, cuando la Auditoría visitó, en marzo de este año, las oficinas del SENASA en Chaco y Formosa, los productores locales manifestaron en un “63% estar de acuerdo con las acciones que se están llevando a cabo” en la materia, “el 76% “considera que mejoró la situación desde el último brote de aftosa”. Sin embargo, “el 46% no conoce el PAMA.