Para garantizar la cobertura médica de los sectores más desprotegidos, el Estado Nacional creó en 1989, mediante la Ley 23.661, el Fondo Solidario de Redistribución (FSR); un conjunto de recursos conformados actualmente por aportes de las obras sociales y de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS). Si bien aquella norma establecía que, como mínimo, el 70% del dinero recaudado debía transferirse automáticamente a los agentes del sistema de salud, un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) detectó que en 2009 y 2010 los repartos no llegaron ni al 15%.

 

El organismo de control señala que el FSR tenía hasta 2009 recursos que ascendían a $ 2.839.304.435,61, y que “no se cumplió con el parámetro” de reparto del dinero previsto por la Ley. Es que aquel año la “distribución automática representó solamente del 14% de lo recaudado ($ 387.318.249) y para 2010, fue aún menor: el 11% ($ 429.212.499)”, puntualiza la Auditoría. Esos montos fueron a parar a lo que se denomina Subsidio Automático Nominativo (SANO).

Asimismo, de esos casi $ 3.000 millones que el Fondo disponía en 2009, y más allá de lo destinado al SANO, parte del dinero se repartió entre la Administración de Programas Especiales (APE, que recibió $ 945.867.126) y el Ministerio de Salud ($ 20.355.000). Y también se transfirieron unos $ 41.764.545.79 para el pago de sueldos y cargas sociales, porque el otro objetivo del FSR -además de equiparar las prestaciones que ofrece el sistema sanitario-, es solventar los gastos de la Superintendencia.

Con estos números, la Auditoría remarca la existencia de un “remanente de $ 1.443.999.514,18, que representa un 51% del total ingresado al Fondo en 2009”, y añade que  “tampoco se cumplimenta el procedimiento de distribución de los excedentes” según los plazos previstos en la Ley. Es que la norma dice que “el reparto de los remanentes debe realizarse en cada ejercicio, sin embargo esta práctica no se efectúa año a año”.

Tres son multitud

La AGN explica que, en un principio, la administración de los aportes que recibía el Fondo Solidario de Redistribución corría por cuenta de la Superintendencia de Servicios de Salud. Pero en 1995, y por decreto -el 292-, se designó a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para la recaudación y fiscalización de esos recursos.

Siempre según el informe -aprobado este año-, tras ese decreto se abrió una cuenta en el Banco de la Nación Argentina (BNA) donde la AFIP depositaba la totalidad del dinero para el FSR. Luego, el ente recaudador informaba al Banco y a la Superintendencia los montos que debían girarse a las distintas obras sociales. 

Al cierre de la investigación de la AGN “los fondos se concentran en dos cuentas bancarias”. Se trata, por un lado, de la Cuenta Corriente Nº 4693/36 administrada por el Banco Nación, allí ingresa el dinero recaudado por la AFIP proveniente de aportes y contribuciones de obras sociales. Y, por el otro lado, aparece la cuenta Nº 2713/69, administrada por la Superintendencia.

“A partir del decreto 292/95 se produce la descentralización de la recaudación, distribución y administración del Fondo Solidario en tres organismos distintos (la AFIP, el Banco Nación y SSS)”, concluye la Auditoría General de la Nación. Y, sobre la coexistencia de estos entes, explica: “En efecto, recaudan y fiscalizan la AFIP y la SSS, mientras que la distribución automática la realiza el Banco Nación por cuenta y orden de la Superintendencia, pero ésta (a su vez), no es responsable de la administración y registración de los movimientos de la Cuenta número 4693/36, estando estos aspectos en cabeza del BNA”.

Para completar el cuadro, los investigadores agregan que “la Superintendencia no recibe ninguna información de lo recaudado por AFIP que le permita verificar la integridad y corrección de los valores recaudados y transferidos” a los agentes del sistema de salud.

A partir de estos datos, el informe de la Auditoría General de la Nación recomendó “que los organismos competentes realicen un ordenamiento normativo a los fines de establecer en forma clara y precisa el alcance de su competencia” en la operatoria del Fondo Solidario. Y, de paso, también aconseja que la AFIP informe a la Superintendencia cuánto recauda para el FSR.

Bonus track

Al cierre del ejercicio 2010 el Fondo Solidario de Redistribución acumulaba $ 6.144.977.207,69 en la Cuenta Nº 4693/36 (la que es administrada por el Banco Nación), y $ 56.691.972,67 en la Cuenta Nº 2713/69 (que corresponde a la Superintendencia de Servicios de Salud).

Retomando el tema de los remanentes del fondo, sostiene la AGN que en 2011 se firma otro decreto -el 77- que dispone la distribución parcial de excedentes por $ 250 millones. “Sin embargo para efectuar dicho reparto se utilizaron distintos criterios a los señalados en la normativa”, apunta el informe y adjunta que, “de hecho, respecto de la recaudación total de aportes y contribuciones, solamente el 30% de (esa) suma fue asignado” a los agentes del sistema de salud.

El organismo de control observó que todo este movimiento de dinero fue realizado pese a que “no se ha tenido conocimiento de una modificación a la ley que suprimiera el criterio de distribución oportunamente normado y que justifique un cambio” en el reparto de los fondos.