Hace exactamente una semana, la Organización Panamericana de la Salud, la oficina regional de la OMS, pidió a instituciones finatrópicas y a empresas donaciones por U$S 95 millones para enfrentar la pandemia del coronavirus. Y en ese marco volvieron a surgir las dudas sobre cómo se financia la entidad, cuál es el equilibrio entre aportes públicos y privados, y si esa combinación condiciona las decisiones que toma la principal referencia mundial en materia sanitaria.

En su sitio oficial, la OMS dice que sus ingresos se conforman, por un lado, con las llamadas contribuciones señaladas, que son las cuotas que pagan los 194 Estados miembro y los dos asociados para ser parte de la entidad. 

Incluso en la web puede verse qué parte del presupuesto aportó cada país para el bienio 2018-2019 “en función de su población y riqueza”. La Argentina, por ejemplo, participa de casi el 0,9% de la recaudación de la Organización lo que, en dinero, equivalió a U$S 8.535.000

Por otra parte, aparecen las contribuciones voluntarias, que pueden venir de los mismos países o de actores privados.

La combinación

Si bien la Organización reconoce que las cuotas nacionales son una “fuente fundamental de financiación, pues ofrecen cierto grado de previsibilidad”, no deja de remarcar que el aporte público “se ha reducido ya que, desde hace varios años, es menos de una cuarta parte” del presupuesto total.

¿Y el resto? “El equilibrio se obtiene a través de las contribuciones voluntarias”, afirma la página institucional de la OMS, en referencia al componente que explica casi el 80% de sus recursos.

Vale aclarar que las contribuciones PIP vienen de los fabricantes de vacunas, fármacos y medios de diagnóstico, que integran el llamado Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (SMVRG).

Volviendo al tema del equilibrio entre lo público y lo privado, la propia OMS muestra que el podio de aportantes del último trimestre del año pasado fue conformado por un solo país (Estados Unidos), la Fundación Bill y Melinda Gates y la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (GAVI, por sus siglas en inglés).

Es decir, que entre los 10 primeros contribuyentes, se registran solamente cuatro Estados miembro; y los seis restantes son fundaciones privadas, alianzas de organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales y la banca multilateral.

Germán Velásquez, exdirector del Programa Mundial de Medicamentos
Germán Velásquez, exdirector del Programa Mundial de Medicamentos

La privatización

En 2016, el sitio español Cadena Ser publicó una entrevista a Germán Velásquez (foto) quien, tras más de 20 años de trayectoria, se retiró de la OMS como director del Programa Mundial de Medicamentos.

Se reproduce aquí lo más trascendental de la charla:

-Usted ha sido, entre otras cosas, el director del Programa Mundial de Medicamentos de la OMS, ahora, desde fuera, ¿cómo definiría el rol que está jugando la OMS en la defensa de la salud mundial?

-Ha sido la Agencia de referencia durante casi 70 años y ha jugado un papel muy importante en la definición de políticas mundiales, hasta muy recientemente. Pero la OMS, desafortunadamente, está en un proceso acelerado de privatización. Está dejando de tener el rol que jugó siempre, y para el cual fue fundada, el árbitro mundial de la salud pública.

-¿Qué entiende por proceso de privatización, con qué intereses y con qué objetivos?

-El problema de las donaciones voluntarias es que el donante decide para qué va (su dinero), de manera que se escapa de las deliberaciones y de la formulación de prioridades que fijan todos los países a nivel mundial. Para que lo entendamos, más del 80% del presupuesto de la OMS son contribuciones privadas o públicas, pero voluntarias, que se concentran en los diferentes países, en la Fundación Bill Gates y en la industria farmacéutica.

-Según los propios datos de financiación de la OMS, esta organización ha recibido U$S 90 millones en donaciones de las grandes farmacéuticas, ¿estas donaciones condicionan la independencia de la OMS a la hora de tomar decisiones?

-Absolutamente. Un ejemplo, el 90% del Programa de Medicamentos ahora está financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates, y están dando el dinero solo para los asuntos que le interesa a Bill Gates, de tal manera que el programa solo se centra en los proyectos para los que tiene dinero, el resto se queda sobre el papel. Por ejemplo, ya no se trabaja nada sobre el programa de uso racional de los medicamentos.

-Hay quienes piensan que el problema de estas contribuciones de la industria farmacéutica es que la OMS puede adoptar decisiones de salud pública que acaben beneficiando a estas mismas compañías, ¿esto es una especulación o una teoría cierta?

-Es una teoría que es totalmente cierta, ha sucedido, y está sucediendo. Cuando un donante da dinero, por ejemplo, la industria farmacéutica, estos representantes solicitan estar presente en los comités de expertos de los diferentes programas (de la OMS). Hay un conflicto de intereses grave. Sucedió con la epidemia H1N1, los posibles fabricantes de vacunas y de medicamentos, como el Tamiflú, estaban sentados en el comité que decidía si se lanzaba una epidemia o no; evidentemente, (las farmacéuticas) empujaron a que se lanzara la epidemia y se diera una alarma global porque iban a tener un mercado impresionante.