La Dirección General de Cementerios (DGCem) de la Ciudad de Buenos Aires, cuenta con un “presupuesto insuficiente” para obras de conservación y refacción. La Auditoría porteña señaló que en los últimos años hubo “un alto grado de desinversión” y que los anteproyectos presupuestarios que elabora la dependencia no contemplan las necesidades reales del lugar, de continuar así, la situación de los cementerios “será cada vez más precaria”.

En este sentido, el informe aprobado este año sobre datos de 2010, indica que de los 18 equipos elevadores de cargas que hay en las galerías del cementerio de Chacarita, "solo cinco" están en funcionamiento, el resto “está fuera de servicio por falta de repuestos o de mantenimiento”. El organismo de control aseguró que por ello, el personal debe realizar, “de forma insegura y deficiente”, las tareas de inhumación y exhumación manualmente, incluso, de los ataúdes ubicados en nichos superiores. Es decir, lo hacen sin los equipos necesarios.

El mismo informe afirma que hubo casos de familiares que decidieron cremar los cuerpos de sus familiares que antes se encontraban en nichos, y que, aunque pagaron para efectuar la cremación, “no pudieron cumplirse", por los mismos inconvenientes, "por falta de equipos en funcionamiento”. Incluso, en algunas filas de nichos “no se producen nuevas inhumaciones a causa de estas falencias”.

Según los registros de cementerios porteños de la DGCem, brindados a la Auditoría, en los últimos años hubo “un crecimiento en la cantidad de cremaciones voluntarias”, por lo que, para ampliar la capacidad operativa, la dependencia adquirió una nueva batería de horno. No obstante, y pese a que se encuentra funcionado en condiciones “satisfactorias”, se afirma que “el edificio está en malas condiciones ambientales para proteger a los empleados, vecinos que concurren y preservar la inversión realizada”.

Cabe señalar que la Auditoría dijo que el proceso crematorio “no cuenta con una normativa particularizada que reglamente la actividad”, lo que provoca “falta de control por parte de las autoridades de aplicación”. Del análisis realizado también surge que "la actividad del crematorio no está incluída en el Cuadro de Usos del Código de Planeamiento Urbano Vigente".

Además, la AGCBA sostuvo que la mayoría de las galerías subterráneas “no dispone de ascensores y montacargas en funcionamiento que alivie la necesidad de realizar el traslado a pulso de los cuerpos”. Es decir, los ataúdes son transportados por los familiares hasta los subsuelos, sin elevadores que los asistan. También existen complicaciones para la accesibilidad física de personas con movilidad reducida.

El informe también expresa que en Chacarita hay sectorestotalmente destruidos”, como el jardín del patio Ingles Gran Panteón por “inundaciones de napa freática”.

En el cementerio de Flores hay “problemas de inseguridad”, existe un “vandalismo generalizado que afecta el patrimonio”, pero no hay una “respuesta adecuada” para reparar los daños ocasionados, “como la reposición de rejillas de desagües y picaportes de bronce de las Bóvedas”. El informe agrega que este último se encuentra próximo a varias villas y asentamientos, y que las personas que viven allí, “usan los sanitarios del cementerio, afectando su conservación”.

Por último, la Auditoría porteña agregó que “hay que prever adecuadamente” las “inhumaciones pertenecientes a otras comunidades que practican sus ritos para honrar a los muertos” en las instalaciones. Según el organismo, en los últimos 20 años los rituales no convencionales se incrementaron.

Además, el organismo de control aseguró que “la tranquilidad que debe reinar en un cementerio se ve afectada por el gran caudal de tránsito peatonal por la ex calle Balbastro. La gente que desciende del Premetro, cruza por la parte norte del cementerio”.