María Gracia Andía, titular del Órgano Garante del Derecho de Acceso a la Información (OGDAI) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dialogó con El Auditor.info sobre los desafíos del organismo, la Guía para Jefas de Familias Monoparentales que desarrollaron, el vínculo con los entes obligados a brindar información y la importancia de este derecho humano para la ciudadanía.

-Estás desde el inicio del organismo, desde el inicio del desafío de brindar acceso a la información, ¿Cómo fue el proceso? 

Primero tuvimos que empezar a conocer el flujo de trabajo, hacer que la herramienta del reclamo sea conocida y usada por la ciudadanía, por las organizaciones. Además, tuvimos que organizarnos internamente, para dar una buena respuesta hacia afuera. En ese sentido, tanto la ley local como la nacional plantean el trabajo con los enlaces, con los responsables dentro de cada área, de los sujetos obligados. Hemos ido construyendo con ellos un buen trabajo de acompañamiento, porque la idea de estos organismos es garantizar el derecho pero también es ayudar a transformar el paradigma: entender que la información que produce y custodia el Estado es pública, salvo aquella que hay que proteger y para eso están las excepciones.

Este acompañamiento a aquellos que tienen que cumplir la ley es muy importante porque es un cambio de paradigma y de esta forma podemos ver cómo la entregan, qué entregan, cuán completa es. Esto es un aprendizaje para adentro, para la administración y nos sirve para empezar a gestionar mejor la información.  

En ese sentido, yo creo que la Ciudad está en un buen momento, obviamente hay un montón de cosas que mejorar, perfeccionar, pero por ejemplo hoy casi toda la información está digitalizada, con expedientes digitales. Nosotros durante la pandemia no suspendimos ningún plazo, seguimos trabajando porque el Ejecutivo así lo planteó. Otra cosa interesante de ver en la Ciudad, es que suele creerse que estas herramientas sólo la usan las organizaciones de la sociedad civil  y el periodismo. Lo cierto es que el vecino y la vecina de a pie la usan y, de hecho, el mayor uso proviene de ellos.

-¿Y eso lo consiguieron ustedes a través de alguna campaña de concientización? 

Hubo un trabajo muy fuerte al inicio, y lo sigue habiendo, de capacitación, de información, de difusión por parte de nosotros. Hay un trabajo de concientización, pero obviamente nunca es suficiente. Pero creo que logramos una mayor amplitud del ejercicio del derecho y esa característica es bastante interesante porque cuando hablas con otras jurisdicciones los vecinos no usan la herramienta y acá si la usan. Obviamente hay que ampliarla y hay que seguir difundiéndola, pero si se usa.

-¿Eso es lo que empezaron a hacer, por ejemplo con esta Guía para Jefas de Familias Monoparentales?

El organismo tiene dentro de sus responsabilidades dos facetas: la reactiva, que es la resolución de los reclamos, y la faceta activa, que es lo que el Estado está obligado a publicar, como por ejemplo, el presupuesto o los recursos humanos, que tienen que estar a disposición. La Ley Modelo Interamericana 2.0 sobre Acceso a la Información Pública de la OEA plantea la necesidad de tener un mayor foco en los grupos de situación de vulnerabilidad, la perspectiva de género y en lo que ellos llaman la transparencia focalizada. Va más allá de lo que el Estado debe publicar, es hacer hincapié en la información que es útil para algunos grupos específicos, sobre todo aquellos más vulnerables.

Cuando atravesamos la pandemia, los más golpeados fueron los grupos de bajos recursos, por género y los adultos mayores. Elegimos a las jefas mujeres de familias monoparentales, un grupo bien sectorizado, porque entendimos que es uno de los más golpeados. El 83% de las familias monoparentales son lideradas por mujeres y cuando ves el índice de pobreza, es mayor en una familia monoparental. Entonces nos pareció que eso era relevante y ahí armamos un producto sencillo, de fácil utilización, donde condensamos y sistematizamos toda la información útil para una mamá que tiene que ejercer su obligación y sus derechos de la responsabilidad parental respecto de sus hijos. Armamos esta guía, que hoy es tamaño grande pero estamos trabajando en una más pequeña, con la misma información. 

-¿Tienen pensado cuales serán los próximos objetivos?

-Ahora estamos trabajando con las Secretarías de Bienestar Integral y de Adultos Mayores, del Ministerio de Salud porteño y estamos desarrollando una guía para adultos mayores, con un capítulo específico de género. La idea es ir armando estas herramientas donde veamos que puede ser útil compilar, sistematizar. La información está, pero a veces está más diseminada o es más difícil encontrarla. Pensemos en una mamá que a lo mejor es mirada por distintas áreas del Estado, entonces se producen las diferentes informaciones. Pero esa mamá es una sola y que tenga todo integrado en una sola herramienta está bueno. Se trata de ir teniendo en cuenta que el beneficiario es una integralidad.

-Volviendo al tema de los pedidos. ¿Qué hacen con los organismos cuando no responden?

-Lo que intentamos es trabajar codo a codo para que la información llegue a manos del solicitante. Si de repente, a pesar de ese proceso, no se entrega la totalidad de la información, el organismo saca una resolución de orden de entrega. Si bien esta resolución es vinculante en el punto legal, no tenemos capacidad de sanción, ni la tiene la Nación. Entonces, lo que generalmente tratamos de hacer es que se cumpla, quienes no cumplen entran en un registro, que por suerte son muy pocos. La verdad que hemos ido logrando que se conteste en primera y segunda instancia, que la mayor cantidad sea contestada, entonces es poquito lo que ha quedado ahí en el tintero. 

- ¿Por qué crees vos que el derecho a la información es importante? 

-Si bien pareciera ser un derecho de nicho es una herramienta útil. Es un derecho humano como dice la Corte Interamericana de Derechos Humanos y es un derecho constitucional para los argentinos, que no lo es en otros países. Los derechos constitucionales son operativos, pero más allá de tener una regulación que te permite ejercerlo, están buenos porque te permite producir conocimiento, estar informado y participar más. 

Además ese derecho permite conocer el ejercicio de otros derechos, por ejemplo, esto de las guías tiene que ver con que puedan tener la información necesaria para que puedan ejercer otros derechos relacionados con salud, derechos sexuales reproductivos, vivienda, seguridad social, etcétera. Que todos sepamos que tenemos la posibilidad de informarnos permite empoderarnos desde otro lugar. En el caso de los grupos en situación de vulnerabilidad los empodera todavía más para ejercer otros derechos, para saber cómo los pueden ejercer, para saber dónde los pueden exigir. Por eso esa función doble que tiene el acceso a la información de ser un derecho en sí mismo y ser un derecho instrumental es relevante porque permite empoderar para conocer y ejercer otros derechos. Asimismo, permite conocer más sobre cómo participar e involucrarse.