Un informe de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) reveló que de la base de cursos teóricos de la Sede Central “Roca”, de la Dirección General de Licencias, surge que un poco más del 21 % de las personas que fueron a sacar el registro de conducir, “no asistió ni a una clase teórica” y, a pesar a ello, “se le otorgó la licencia”.

El trabajo de la AGCBA, aprobado en septiembre de 2011, señaló que la Dirección General de Licencias de la Ciudadno cuenta con una base de datos vinculada con las 27 escuelas privadas como para saber acerca de los cursos teóricos de manejo realizados por las personas solicitantes del registro”. Únicamente tiene información de las clases brindadas en la Sede Central ubicada en la Avenida Coronel Roca 5252. De todas formas, la Dirección en cuestión informó a la Auditoría que “está trabajando con la Agencia de Sistemas Informáticos en la implementación de un sistema online con las escuelas de conducir habilitadas”.

Los auditores seleccionaron como muestra “algunos de los trámites de otorgamiento y renovación de las licencias correspondientes a diciembre de 2010, con el objetivo de analizar la documentación que los respalda”. Como resultado de la evaluación detectaron que “de 26 trámites de otorgamiento de registros, en el 57,69 % faltaba documentación”, por ejemplo, certificados de antecedentes penales, de realización del curso teórico y, en caso de los menores de edad, no estaba de autorización de los padres. Paralelamente, de las 60 renovaciones analizadas por el organismo de control, se observó que “al 81,67% de los casos les faltaba o la licencia anterior o el certificado de la charla de educación”.

Por otra parte, la Auditoría de la ciudad explicó que “los registros de conducir tienen dos medidas de seguridad: el sobre plastificado y el papel impreso, ambos numerados con una correlatividad”. No obstante, cuando se analizó la “base de licencias otorgadas”, que es donde se registra el número del plástico de cada permiso otorgado, “se detectaron 6.537 casos con la cifra repetida”, es decir que personas diferentes tenían el mismo número. Además, fueron encontradas “8.623 licencias emitidas que no tienen el número de plástico cargado en la base de datos”.

Las sedes habilitadas para obtener y renovar la licencia de conducir son ocho: ACA Flores, ACA Libertador, ACA Pista, Roca y los CGPCs 2, 13,14 y 15.

También fueron evaluados los tiempos promedio que demora cada una de las sedes para completar el trámite de renovación, “desde que la persona es atendida en el mostrador hasta que se retira con la nueva licencia”. El que más tarda en hacer efectivo el tramite es el ACA de Flores con una demora de 70 minutos. En Roca se demora un poco más de una hora, mientras que la más rápida es la sede de Libertador de la misma empresa, que renueva el permiso en aproximadamente 39 minutos.

A partir de la evaluación que se efectuó sobre la labor realizada por la Dirección General de Licencias entre mayo de 2010 y febrero de 2011, los auditores señalaron que “no existe un criterio homogéneo respecto a la duración de la evaluación psico-física” (examen visual, auditivo, psicológico). Al respecto, en su descargo, el organismo auditado remarcó que “no existe un parámetro ni una exigencia mínima de tiempo para que los profesionales realicen su trabajo”.

Sin embargo, a pesar de la respuesta de la Dirección de Licencias de la ciudad, la AGCBA insistió en la observación. Es que detectó que “las evaluaciones de visión que duran menos de un minuto son el 66% de los casos del CGPC 14 – es decir, que casi 7 de 10 personas logran realizar el trámite en ese tiempo-, mientras que en el ACA de Flores el porcentaje de exámenes para ese tiempo es menor 1% y en la sede Roca de casi el 30%”. El informe indicó además que los exámenes auditivos que duran menos de un minuto también tienen diferencias según la sede: “En ACA Libertador representan el 18% de los casos, mientras que en el CGPC 2 es de casi el 1%”. Los porcentajes también son dispares para la evaluación psicológica.

En la Sede Roca, “que concentra más del 60% de los trámites, sólo se le efectuó el examen auditivo al 5% de los solicitantes, y el psicológico al 32%”.

En los llamados “permisos de manejo diplomático” el organismo de control descubrió que “de las 428 licencias entregadas en 2009 no hay datos que revelen que, en cada caso, fueran efectuados los exámenes auditivo, médico, psicológicos ni que hubiera realizado el curso teórico correspondiente”. El mismo llamado de atención se repite para las 73 renovacionesdiplomáticas”.

Respecto del estado edilicio del edificio central, la AGCBA realizó múltiples observaciones. Por un lado señaló que “las instalaciones eléctricas no tenían las tapas reglamentarias y que en varios sectores había cables expuestos y encintados”. También encontró “sanitarios deteriorados y/o usados como depósito”.

En materia de accesibilidad, la Auditoría porteña afirmó que “las escaleras son el único medio para subir al nivel superior, ya que los ascensores no funcionan desde hace mucho tiempo”. En consecuencia, “las personas con discapacidad no pueden acceder a este piso por falta de rampas”.

En cuanto a la pista de aprendizaje A-B, se pudo constatar que está “carente de mantenimiento”. En relación, el responsable del circuito de examen remarcó que “falta limpieza interna y externa, no hay gas natural, hay filtraciones en los techos, falta personal y elementos informáticos, no hay baños para personas con inconvenientes motrices, y no hay muebles acordes para la atención al público”. Además, el responsable hizo hincapié en que “a pesar de que presentaron muchas notas solicitando mejoras, nunca recibieron una respuesta acorde a sus necesidades”.

Por último, y a partir de las observaciones efectuadas por el responsable de mantenimiento de la sede Roca, se pudo constatar que “no existen salidas de emergencia en el primer piso, el predio no cuenta con bocas de agua de incendio, las pistas carecen de equipos contra siniestros y no hay un sistema de luz de emergencia en funcionamiento”.